Esta pequeña flor de vidrio soplado llega para hacer ese momento —el de terminar— tan bonito como el de encender.
Sin humo, sin mal olor: Al sofocar la llama en lugar de soplarla, evitas que el humo del pabilo suba, manche el recipiente y arruine el aroma que tanto amas de tu vela.
Seguridad: Evitas chispas o que materiales cerca se puedan prender accidentalmente; también tu rostro o manos se mantienen a salvo. Se apaga sin riesgo, siempre.
Cuida tu vela: El pabilo queda en su lugar, sin sumergirse en la cera derretida. Eso significa que el próximo encendido va a ser tan fácil como el primero.
Lo que necesitás saber: